domingo, 10 de marzo de 2024

Voluntario Falangista. Guerra Civil.1936


Falange Española (FE) fue un partido político español fundado el 29 de octubre de 1933 por Alfonso García Valdecasas, Julio Ruiz de Alda y José Antonio Primo de Rivera. En las elecciones generales de noviembre de ese año consiguió un único escaño.

El 15 de febrero de 1934, Falange Española (FE) se fusionó con las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS), fundadas por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, entre otros. El nuevo partido se denominó Falange Española de las JONS (FE de las JONS).

Muy pronto empezaron los actos de violencia por parte de militantes de izquierda contra los militantes y simpatizantes de Falange. El 2 de noviembre de 1933 es apuñalado y muerto en Daimiel un joven funcionario afiliado a las JONS. El propio fundador de la Falange José Antonio Primo de Rivera, fue tiroteado en la Calle de la Princesa el día 10 de abril de 1934, saliendo ileso por muy poco. Será a partir de junio de 1934, como respuesta al asesinato de Juan Cuellar, militante falangista, a manos de miembros de los batallones “Chiviris” de las milicias socialistas, cuando los falangistas empiezan a contestar a estas agresiones de forma violenta y esa misma noche tirotean a los que habían participado en la muerte de su camarada.

Desde febrero de 1934 se habían organizaron las milicias para los enfrentamientos callejeros, debido a las constantes agresiones que sufrían sus afiliados cuando repartían el periódico del partido. Para la organización de las milicias se eligió un sistema triangular, inspirado a partes iguales en la estructura del Tercio y en la de los “fasci di combattimento” italianos: dos escuadristas con un jefe formaban un elemento, tres elementos con un jefe y un subjefe formaban una escuadra, tres escuadras (33 hombres) formaban una falange, tres falanges una centuria, tres centurias un tercio, tres tercios una bandera y tres banderas una legión. Hasta el inicio de la guerra civil solo se habían formado centurias, ni tercios, ni banderas.

Para las elecciones de 16 de febrero de 1936, las fuerzas políticas de derechas se agruparon en el Frente Nacional propuesto por Gil-Robles, miembro de la CEDA, en cuya organización no se quiso integrar Falange. Las elecciones fueron ganadas por el Frente Popular, y Falange, que se presentaba en solitario en un número limitado de circunscripciones, no consiguió ninguna acta de diputado.  A partir del triunfo electoral del Frente Popular, Falange, que hasta entonces era una formación muy minoritaria, recibe un gran número de militantes de la juventud de la CEDA, descontenta con la que consideraban posición moderada de su partido. La situación de agitación en las principales ciudades aumentó y los enfrentamientos armados entre militantes de los partidos de la izquierda y los falangistas alcanzaron extrema gravedad.

A partir de mayo de 1936, José Antonio Primo de Rivera, desde la cárcel de Alicante donde se encontraba preso, mantiene contactos con Mola, organizador del pronunciamiento, adhiriendo finalmente a la Falange a la conspiración que se estaba organizando.

Tras el levantamiento, en la zona controlada por los sublevados la Falange se beneficia de una avalancha de nuevos militantes, procedentes de los partidos de derechas.

Al iniciarse la guerra se calcula que los voluntarios iniciales de Falange, que se sumaron al alzamiento, serían entre 8.000 y 10.000 y la poco de iniciarse la guerra la cifra subiría en otros 26.000 hombres. En aquel momento, en casi todas las zonas en las que triunfó el alzamiento, los voluntarios de milicias supusieron un tercio de la fuerza lo que supuso una aportación fundamental.

En octubre de 1936 uno de cada cuatro hombres del Ejército nacional procedía de las milicias políticas. Según un estadillo interno del Cuartel General del 12 de octubre, los efectivos totales son 188.581 hombres, de los que 46.794 eran voluntarios. De estos, 25.307 eran falangistas, 12.213 requetés y 9.274 de otra procedencia, sin incluir personal de segunda línea ni en período de instrucción. (Archivo de la Guerra de Liberación del Archivo Histórico Militar, legajo 91, carpeta 3).

En el bando nacional las operaciones militares son llevadas a cabo desde el inicio por formaciones militares perfectamente encuadradas, en la mayoría de los casos con sus mandos naturales, que estaban reforzadas por voluntarios. Las milicias se organizaron en unidades integradas desde un principio en las columnas militares, mientras que en la zona republicana las milicias fueron organizadas por los partidos políticos o sindicatos y actuaron de manera independiente siguiendo las consignas de estos.

En un primer momento las unidades de falangistas actuaron como apoyo y refuerzo a las operaciones, cumpliendo fundamentalmente labores defensivas. Aunque en determinadas zonas, como en la sierra de Guadarrama, principalmente en el Alto del León y puerto de Somosierra, fueron parte importante de las unidades combatientes. A partir de agosto y octubre de 1936 se encuadran e instruyen y empiezan a actuar como unidades tipo compañía. Finalmente se formarán unidades tipo batallón o bandera, la primera de las cuales fue la 1ª Bandera de Castilla creada 4 de noviembre.

Por decreto 112, del BOE nº64 de 22 de diciembre de 1936, las milicias son integradas en el Ejército Nacional, regulando que estarán mandadas y encuadradas por jefes y Oficiales del Ejército, y oficialidad de complemento, o formada en las escuelas militares de él dependientes.

En la zona nacional se mantiene la identidad de las unidades tanto de falangistas, como de requetés, incluyendo prendas distintivas de su propia uniformidad, lo cual constituyó un gran reclamo para el alistamiento de jóvenes.

Aquellos primeros voluntarios combatieron en todos los frentes y portaban la camisa azul, que era el distintivo de los falangistas, además de ropa civil y correaje militar, hasta que poco a poco fueron uniformados. La camisa azul se mantuvo hasta el año 1937 en que fue cambiada, porque resultaba muy visible, por una caqui con las solapas azules y en ocasiones también las tapas de los bolsillos. Lo que si se mantuvo fue el gorrillo isabelino azul y las insignias falangistas, que compartían uniforme con las divisas militares.


Figura:

Corresponde a la referencia TGC-09 del Viejo Dragón. Muestra el aspecto inicial de los primeros voluntarios con camisa azul, pantalón civil, gorrillo isabelino azul o negro y correaje militar.

Las ruinas son de la marca Alambra Models.

 

domingo, 15 de enero de 2023

Abanderado del Regimiento de Infantería Zamora nº 29. Guerra Civil 1936.

 

Este unidad fue creada en 1580 y fue conocida inicialmente como Tercio de Boadilla. Más tarde sería conocida sucesivamente como Tercio de las Azores, Departamental de Holanda y Tercio de Valois.

El 20 de abril de 1715, con las reformas de Felipe V, toma la denominación de Regimiento de Zamora, que será el nombre que ostente la mayor parte de su historia

Por Orden de 13 de junio de 1931 (D. O. número 130), se fusiona con el Rgto. Isabel la Católica n.° 54, formando el "Regimiento de Infantería nº 8", quedando en guarnición en Lugo. 

En 1935 toma el nombre de "Regimiento Zamora n° 8", y en 1936 cambia el número por el 29, quedando de guarnición en La Coruña.

En julio de 1936 se suma al alzamiento e interviene a lo largo de la guerra en las operaciones en Asturias, Alto del León, Oviedo,  Vizcaya, Brunete, Teruel, Ebro y Cataluña.

Tras el advenimiento de la II República, Por Decreto de 27 de abril de 1931 se adopta un nuevo modelo de banderas y estandartes de los cuerpos militares que estarán formados por tres bandas horizontales de igual ancho, siendo la superior roja, amarilla la central y morada oscura la inferior. En su centro llevará el escudo de España que figuraba en las monedas de cinco pesetas acuñadas por el gobierno provisional en 1869 y 1870. 

En un decreto posterior, de 7 de mayo, se matizan las dimensiones de las banderas y estandartes, que serán de 1 m. de lado para las de unidades a pie y de 55 cm. los de unidades montadas. También se indica que estarán ribeteadas con flecos dorados y que rodeando el escudo se pondrá una inscripción bordada en letras negras sobre la franja roja indicando la unidad, regimiento o batallón y el arma o cuerpo, y en la franja morada con letras blancas el número de unidad y nombre si tuviera. 

Por decreto nº 77 de la junta de Defensa Nacional de 28 de agosto de 1936 se reestablece la bandera bicolor como pabellón de España en la zona sublevada. Las unidades que conservaban sus banderas republicanas optaron en su gran mayoría por cambiar el paño inferior morado por uno rojo, como es el caso del Rgto. Zamora.

La bandera es de 1 m. de lado, y está ribeteada con flecos dorados, estando formada por tres bandas horizontales roja, amarilla y roja de las mismas dimensiones, llevando en el centro de la banda amarilla el escudo aprobado por la república y estando este rodeando por una inscripción bordada en letras negras sobre la franja roja superior de "REGIMIENTO DE INFANTERÍA", y en la franja roja inferior la inscripción "NÚMERO 29" con letras blancas.

Figura:

La figura pertenece al catálogo del Viejo Dragón con la referencia TGC-20 en 65 mm.

EL Regimiento Zamora nº 29 formado en Santiago.


Comisario político de Batallón. Ejercito Popular Republicano. 1937 - 1939


Por Orden circular de fecha 15 de octubre de 1936 (D.O. núm. 214), firmada por Largo Caballero, se crea el Comisariado General de Guerra, cuya principal misión,según el artículo 1º, consistirá en ejercer un control de índole político-social sobre los soldados, milicianos y demás fuerzas armadas al servicio de la República y lograr una coordinación entre los mandos militares y las masas combatientes, encaminada al mejor aprovechamiento de la eficacia de las citadas fuerzas. 

El Comisariado será desempeñado por un comisario general de guerra auxiliado por cuatro sub-comisarios. Existirá además un comisario delegado de guerra en las divisiones, brigadas, regimientos, batallones, columnas de combatientes y unidades armadas de cualquier clase e índole. 

Al día siguiente se publica una nueva orden circular, ampliatoria de la anterior, y también unas normas generales para determinar el ejercicio de su función.

La nueva circular dicta que tiene como finalidad ampliar la norma de creación para mayor exactitud de la intención ministerial, y también para mejor conocimiento de esa intención por parte de los mandos militares, cualquiera que sea la jerarquía de los mismos. En su artículo 1º dice que no irá en momento alguno en menoscabo del prestigio y la autoridad del mando militar, por el contrario, será principal misión de los comisarios establecer una corriente espiritual entre los mandos y las tropas, de tal manera, que la confianza de los combatientes en los Jefes que los dirigen sea absoluta y total.

En cuanto a sus cometidos, tienen el deber de facilitar en las diversas unidades el desarrollo de aquellas iniciativas tácticas que, debidamente aprobadas por la superioridad, hayan de ponerse en juego. Será el mando militar en todo caso el que establezca y firme las peticiones que sobre armamento, municiones, vestuario, víveres, etc., se cursen a la superioridad; pero, para mayor rapidez de las solicitudes y también para mejor satisfacción de la masa de combatientes, las solicitudes deberán ser suscritas por el comisario general, los sub-comisarios o los comisarios delegados que actúen en el orden político en plano igual al que corresponda a la jerarquía del mando militar que haya de proceder en cada caso.

También irán provistas de la firma del comisario general de Guerra, de la de los sub-comisarios o la de los comisarios delegados, según los casos, las órdenes que por escrito se dicten de superior a inferior. 

Las normas generales, publicadas ese mismo día, dicen que se trata principalmente de llevar a efecto una labor político-social encaminada a mantener la moral de las tropas combatientes en el nivel necesario para la eficacia de su acción combativa y a dar sentido a la lucha armada. Deben los comisarios persuadir a los soldados y milicianos de que las clases, oficiales, jefes y generales que dirigen las operaciones, cuentan con la confianza del Gobierno y de los Sindicatos y grupos políticos que apoyan a éste. Deben procurar que todos los combatientes, sin importar su procedencia sindical, borren entre ellos los diferentes puntos de vista.

En una orden del 6 de enero de 1937 se determinan los distintivos y la uniformidad de los comisarios, aunque esta última, como ocurría en general en todo el ejército republicano, iba un poco acorde con el gusto de cada cual.

La uniformidad consistía en canadiense de paño marrón de gabán con hombrera y bocamangas en ángulo, llevando en el cuello una “C” dorada y en la bocamanga las insignias correspondientes a cada categoría. Pantalón noruego de paño del mismo color, y gorra rusa pasamontaña, con insignias. Como abrigo un capote ruso, de paño igual con las insignias colocadas en el lado izquierdo del pecho. Con un cinturón de cuero de color avellana con una chapa dorada con una estrella de cinco puntas y una bandolera de cuero del mismo color, terminada en funda para pistola.

Las insignias serán una estrella roja, de cinco puntas encerrada en un círculo, y debajo colocados los distintivos de cada grado, consistentes en cordoncillos.

Los comisarios se nombraban habitualmente por elección de la tropa entre el personal de la unidad.

Distintivos de grado de Comisarios políticos

Figura: 

La figura es la referencia TGC-28 Comisario Político de la marca El Viejo Dragón en 65 mm.

Lleva un chaquetón de cuero muy extendido entre los comisarios políticos. 

A la figura se le ha añadido el distintivo de empleo en el lado izquierdo del chaquetón.

La ambientación es de fabricación propia.

 


martes, 13 de septiembre de 2022

Capitán de artillería. Guerra Civil 1937

 

Con el advenimiento de la II República se llevan a cabo una serie de reformas militares, entre las que destaca la supresión de las Regiones Militares y las Capitanías Generales que dan paso a ocho Divisiones Orgánicas.

El 18 de julio de 1936, la artillería del ejército español se organizaba entre dichas Divisiones Orgánicas. La Artillería de una División Orgánica se organizaba en una Brigada con dos Regimientos, uno de cañones (en general, el Schneider 75/22) y otro de obuses (Vickers 105/22, con el Schneider 105/11 en las unidades de montaña). Cada Regimiento tenía tres Grupos, organizados a tres Baterías de cuatro piezas, con un total de 36 piezas por Regimiento, y 72 en el total de la División

En total había 16 Regimientos ligeros, 4 Regimientos pesados, 4 Regimientos de Costa, 2 Regimientos de Montaña, 1 Regimiento a Caballo, 2 agrupaciones africanas, grupos mixtos en Tenerife, Gran Canaria y Mallorca, 2 grupos de Defensa Contra Aeronaves, 3 grupos de información, 1 grupo de Montaña independiente.

En el bando nacional quedaron 10 Regimientos ligeros, ,2 Pesados, 1 de Montaña, 2 Regimientos de Costa, 1 grupo DCA, 1 grupo de información, las 2 agrupaciones africanas, y los tres grupos Mixtos de las Islas.

La doctrina de empleo de la artillería estaba un poco anticuada en España en esta época, ya que no se habían incorporado los nuevos procedimientos desarrollados durante la I Guerra Mundial, por un lado por la falta de medios y recursos económicos, y por otro porque la idiosincrasia de la Guerra de África, en la que estábamos a menudo inmersos, no lo requería.

Al iniciarse la guerra el bando nacional se organizan columnas interarmas con dos o tres batallones y alguna batería de artillería de apoyo, siguiendo el mismo esquema que se venía empleando en las guerras de África, lo que le da buen resultado ante un enemigo que no presenta una buena organización, ni preparación y al que se enfrenta casi siempre en campo abierto. Pero cuando estas columnas chocan con un enemigo más organizado y apoyando su defensa en un núcleo urbano de grandes dimensiones como Madrid, no pueden imponerse.

A partir de la batalla de Madrid se inicia una reorganización de los ejércitos de ambos contendientes. El ejército republicano opta por una organización basada en las Brigadas Mixtas que debían contar con un grupo de artillería de apoyo, pero que en la mayoría de los casos no pasó de entidad batería, lo que unido a la falta de mandos y de tropa cualificada hizo que nunca se contara con una masa de artillería suficiente, ni eficiente, para el desarrollo de las operaciones. Por ello centralizaba habitualmente el control de la artillería a niveles Ejército y Cuerpo de Ejército.

En el bando nacional se opta por una organización basada en divisiones con dos grupos de artillería, normalmente, más luego los apoyos correspondientes de Ejército y Cuerpo de Ejército.

Ambos bandos cuando planeaban las operaciones establecían una organización operativa de la artillería que se adecuaba a las necesidades y a la artillería disponible en el momento.

El desarrollo de la guerra lleva a enfrentamientos de cada vez mayor envergadura con un mayor y más adecuado empleo de la artillería cuyo culmen sería la batalla del Ebro, aunque por las características propias de nuestra guerra civil no se llegaría a masas de artillería tan grandes como en la Primera Guerra Mundial.

En cuanto a la uniformidad de los artilleros del bando nacional sigue las mismas pautas que el resto del ejército, destacando el parche romboidal del pecho con el distintivo de artillería y la galleta con las divisas con los colores rojo y negro asignados a la artillería.


Figura:

La figura es una transformación de un oficial italiano de la 2ª GM de la marca Alpine Miniaturas de escala 1/35.

Se le ha añadido una cabeza adecuada, adaptado el uniforme y puesto los parches con las divisas de capitán provisional encima del bolsillo y el distintivo de artillería sobre el bolsillo.

El oficial lleva un pantalón de color beige, muy utilizado por la oficialidad del bando nacional, y una sahariana caqui, tipo italiana.



domingo, 14 de noviembre de 2021

Paracaidista alemán. Batalla de las Ardenas 1944.

La ofensiva alemana de las Ardenas fue un intento de romper el frente aliado en dos, tomando Amberes,  embolsando y destruyendo cuatro ejércitos aliados, para forzar a los aliados occidentales a negociar un tratado de paz, y así enfrentarse únicamente al enemigo soviético.

La ofensiva fue planeada con el mayor de los secretos, minimizando el tráfico de radio y moviendo tropas al amparo de la oscuridad.

La sorpresa fue prácticamente completa contra una zona débilmente defendida de la línea aliada, aprovechando un tiempo intensamente nublado, lo que dejaba en tierra a las fuerzas aéreas de los aliados.

La gran resistencia ofrecida, particularmente alrededor de la ciudad clave de Bastoña, con un terreno que favorecía a los defensores, retrasó el avance alemán. Los refuerzos aliados, incluyendo al Tercer Ejército del general Patton, y las mejora de las condiciones meteorológicas, que permitió ataques aéreos sobre las fuerzas alemanas y sus líneas de abastecimiento, sellaron el fracaso de la ofensiva. 

Fueron organizados cuatro ejércitos para la operación, que tomarían tres direcciones de ataque.

El primero fue el 6.º Ejército Panzer, bajo el mando del general de las SS Sepp Dietrich. Este ejército, incluía a la formación más veterana y experimentada de las Waffen-SS, la 1.ª División Leibstandarte SS Adolf Hitler, así como la 12.ª SS División Panzer Hitlerjugend, la 3ª División Fallschirmjaeger, la 150ª Brigada Panzer Especial y las 12ª y 227ª Divisiones Volksgrenadier; el II Cuerpo SS Panzer con la 2ª División SS Panzer «Das Reich» y la 9ª División SS Panzer «Hohenstaufen»; y el LXVII Cuerpo con las 246ª, 272ª y 326ª Divisiones Volksgrenadier. El 6.º Ejército Panzer llevaría a cabo el ataque más septentrional, y se le confiaba el principal objetivo de la ofensiva, tomar Amberes. 

El 5.º Ejército Panzer mandado por el general Hasso von Manteuffel llevaría el ataque por el eje central con el objetivo de tomar Bruselas. 

El 7.º Ejército, al mando del general Erich Brandenberger, llevaría la línea de ataque más meridional, con la misión de proteger el flanco sur. Este ejército estaba formado con el LIII Cuerpo integrado por las 9ª y 15ª Divisiones Volksgrenadier y la Brigada de Granaderos Führer; el LXXX Cuerpo con las 212ª, 276ª y 340ª Divisiones Volksgrenadier; y el LXXXV Cuerpo con la 5ª División Fallschirmjaeger las 79ª y 352ª Divisiones Volskgrenadier, que al ser solo cuatro divisiones de infantería, sin fuerzas blindadas a gran escala, progresaron poco a lo largo de la batalla. 

El cuarto, en un papel secundario, fue el 15.º Ejército, al mando del general Gustav-Adolf von Zangen, que estaba situado en el extremo norte del campo de batalla de las Ardenas y tenía la tarea de retener a las fuerzas estadounidenses en ese lugar, con la posibilidad de lanzar su propio ataque si se daban condiciones favorables. 

Las divisiones Fallschirmjaeger se emplearon como infantería convencional en esta batalla, estando algunas de sus unidades equipadas con uniformes y equipos estándar de infantería alemana o de la Luftwaffe.

Cómo parte de la ofensiva se llevo a cabo una única operación puramente paracaidista, la operación "Stöser". Un Kampfgruppe de unos 1.200 hombres creado para la ocasión al mando von deer Heydte, héroe del asalto a Creta, saltó tras las líneas enemigas en un lanzamiento nocturno, con la misión de tomar y retener el cruce "Baraque Michel" hasta la llegada de la 12.ª División Panzer de las SS. Pero se planeó muy precipitadamente, y  la falta de preparación de las tropas y de los pilotos, junto con las malas condiciones meteorológicas, hicieron que solo una muy pequeña fracción de la fuerza se reagrupara cerca de la zona prevista sin capacidad para cumplir la misión, por lo que se retiraron combatiendo hasta sus propias líneas.


Figura:

La figura de 54mm., pertenece al catálogo de miniaturas Andrea referencia S5F29, "Fallschirmjager (ARDENAS 1.944)".

Se ha mencionado en la reseña que algunas unidades paracaidistas en esta operación estaban equipadas con material y equipo de infantería clásica y de la Luftwaffe y no el habitual de los paracaidistas, como es el caso de la figura que nos ocupa.

El paracaidista lleva un chaquetón de invierno y encima un bluson de camuflaje de la Luftwaffe.

La viñeta está ambientada en una localidad de la zona de las Ardenas.



LA BATALLA DE LAS ARDENAS





martes, 9 de noviembre de 2021

Cadete de Infantería. Asedio al Alcázar de Toledo. Guerra Civil.1936

El precursor de la Academia de Infantería fue el Colegio de Infantería instaurado en Toledo en 1850.

En 1875 se establece en el Alcázar de Toledo la Academia de Infantería.

En 1882 se crea la Academia General Militar en el propio Alcázar y absorbe a la de Infantería, volviendo a restablecerse en 1893 al disolverse aquella.

En 1927 se crea nuevamente la Academia General Militar y se establece en la ciudad de Zaragoza, convirtiéndose la Academia de Infantería en Academia de Aplicación de Infantería.

Con las reformas de Azaña de 1931 se vuelve a disolver la General fusionándose las de varias armas en la nueva Academia de Infantería, Caballería e Intendencia con sede nuevamente en el Alcázar de Toledo.

En el año 1936, la guarnición de Toledo pertenecía a la 1ª División Orgánica (Madrid), siendo el gobernador militar el Coronel más antiguo de la plaza, que era el Coronel Moscardó, director de la Escuela Central de Gimnasia. La guarnición se componía de la Academia de Infantería, Caballería e Intendencia, la  Escuela Central de Gimnasia, la caja de reclutas nº3, la Fábrica Nacional de Armas, el servicio de farmacia, el servicio de intervención y el colegio de Huérfanos de M.ª Cristina, lo que ascendía a unos 500 hombres, de los cuales más de la mitad se encontraban de permiso en el mes de julio.

La Guardia Civil de la provincia pertenecía al II Tercio y se componía de dos compañías en Toledo, una en Ocaña y otra en Talavera, mientras que la Guardia de Asalto solo disponía de una compañía en la ciudad.

El Coronel Moscardó después de dar largas para no enviar a Madrid el armamento y sobre todo la munición de la Fabrica Nacional de Armas declarará el estado de Guerra en la ciudad el 21 de julio. Esa misma tarde llegará una columna desde Madrid al mando del General Riquelme con dos compañías de Infantería, Guardias de Asalto y milicianos sindicalistas con unos 1500 efectivos y se inician las hostilidades.

El Coronel Moscardó había establecido una defensa perimétrica por la ciudad, pero el 22 se ve obligado a replegar a todas sus fuerzas sobre el Alcázar, a donde también se estaba concentrando la Guardia Civil de la provincia. Ese día se inicia el asedio sobre el alcázar que aguantará 68 días hasta su liberación el 27 de septiembre por las fuerzas del general Varela, soportando incesantes bombardeos, disparos continuados de cañón, la explosión de 3 minas y numerosos asaltos.

Al inicio del asedio el Alcázar albergaba 1759 personas de las cuales 1085 pertenecían al Ejercito y cuerpos de seguridad, que incluían 631 guardias civiles y 22 guardias de asalto, y también 674 civiles, de los cuales 106 se alistaron. Entre las fuerzas del Ejército había unos pocos cadetes que se habían incorporado del permiso por la gravedad de los sucesos que acontecían y participaron activamente en su defensa.

Los cadetes llevaban un uniforme gris y sobre este los cordones rojos que caracterizaban a los alumnos.

Figura:

La figura pertenece al catálogo de "el Viejo Dragón", en 65mm. referencia TGC-24.

Lleva el uniforme gris de cadete de primero con los cordones rojos.

La base son unas ruinas antiguas de la marca Alhambra Models.

Composición fotográfica con las ruinas del Alcázar 


domingo, 11 de julio de 2021

General Millán Astray. Fundador de la Legión.


José Millán-Astray nació en La Coruña el 5 de julio de 1879.

Ingresó el 30 de agosto de 1894 en la Academia de Infantería de Toledo, donde siguió el programa de estudios abreviado dispuesto por el Gobierno para atender las necesidades de oficiales de los conflictos de Ultramar (Cuba y Filipinas), graduándose con apenas diecisiete años como teniente segundo y sirviendo después en el regimiento de infantería Asturias nº 31 Madrid. El 1 de septiembre de 1896 ingresó en la Escuela Superior de Guerra, en la que interrumpió sus estudios para incorporarse como voluntario a un batallón expedicionario que zarpa para Filipinas. Durante su estancia en las islas se distingue por su valor, especialmente por su actuación en la defensa, con 17 años, de la población de San Rafael con treinta hombres contra un número muy superior de rebeldes tagalos, hecho que le vale la Cruz de Orden militar de María Cristina.

A su regreso a España reingresó en la Escuela de Guerra, donde obtuvo el Diploma del Estado Mayor.

Tuvo la idea de crear un cuerpo de voluntarios extranjeros a semejanza de la Legión Extranjera Francesa, y fue a Argelia a estudiar in situ el funcionamiento de dicho cuerpo del ejército francés. El ministro de la Guerra general José Villalba Riquelme manda fundar la Legión por orden del 28 de enero de 1920 con el nombre de Tercio de Extranjeros, nombrado como su primer jefe al teniente coronel Millán-Astray. El entonces comandante Francisco Franco fue el jefe de la Primera Bandera y su lugarteniente.

Durante la guerra de Marruecos sufrió cuatro graves heridas:

·   La primera se produjo el 17 de septiembre de 1921 en el barranco de Amadí, donde es herido en el pecho cuando estaba dando órdenes para la toma de Nador.
 
·   La segunda el 10 de enero de 1922 después del combate de Draa-el Asef, donde se estableció el "bloqueo Gómez Arteche". Al ser relevado por el teniente coronel González Tablas fue herido en una pierna mientras se retiraba.
 
·  La tercera sucedió el 26 de octubre de 1924 cuando, ascendido a coronel y camino del Fondak de Ain Yedida para tomar el mando de la "columna R´gaiga", encontró la carretera cortada por el fuego enemigo. Cuando se aproximó a primera línea para arengar a los soldados del Batallón de Burgos recibió un disparo que le destrozó el brazo izquierdo. Dicho brazo le fue posteriormente amputado al habérsele diagnosticado gangrena.
 
·  La cuarta herida la sufrió el 4 de marzo de 1926 cuando se encontraba al mando de una columna, entabló combate con el enemigo y consiguió tomar "Loma Redonda", dando orden de fortificarla. Mientras examinaba los primeros puestos recibió un disparo en el rostro que le destrozó el ojo derecho y le produjo desgarros en el maxilar y en la mejilla izquierda. A causa de esta herida perdió dicho ojo y sufriría de vértigo durante el resto de su vida cada vez que giraba la cabeza.

Durante la Guerra Civil Española tuvo un papel secundario siendo nombrado jefe de la Oficina de Prensa y Propaganda, fundando en 1937 Radio Nacional de España.

Tras el final de la contienda Millán-Astray, dirigió el Cuerpo de Mutilados.

Fallece a los setenta y cuatro años de edad, el 1 de enero de 1954, en su domicilio de Madrid.

Figura:

La figura, de 65mm., pertenece al catálogo de “El Viejo Dragón”, referencia TGC-07

Millán-Astray lleva guerrera con las divisas de general y fajín rojo de su empleo, pero también lleva las de coronel, como coronel honorífico de la Legión por ser su fundador. 

Luce en el pecho la medalla militar individual y lleva el distintivo de permanencia en la Legión, y en la manga izquierda se pueden apreciar los distintivos de sus cuatro heridas de guerra.

lunes, 5 de julio de 2021

Soldado de Infantería del Ejército Popular de la República. 1937

La tarde del 17 de julio por  se produce el alzamiento en las guarniciones de África y el día 18 se va extendiendo por toda la península. En los momentos iniciales el Gobierno de Casares Quiroga intentó desbaratar el pronunciamiento destituyendo a los generales sospechosos y sustituyéndolos por generales de confianza, pero no da resultado.

A los partidos y sindicatos de izquierda estas disposiciones iniciales les parecieron insuficientes y extendieron la proclama de “armas para el pueblo”, pidiendo que se armara de inmediato a las milicias socialistas y comunistas y a los afiliados a sindicatos, en un proceso de identificación del pueblo con los frente-popularistas. Pretendían aplastar la sublevación e iniciar al mismo tiempo su revolución, cuyo primer capítulo fallido había tenido lugar en  octubre de 1934.

En Asturias y León se da orden de armar a las milicias. En Madrid el Teniente Coronel Gil, Jefe del Parque de Artillería, desoyendo las órdenes recibidas reparte armas entre las milicias de izquierda.

Por un decreto del 18 de julio de 1936, el gobierno de Casares disolvió todas aquellas unidades militares que habían tomado parte en el movimiento insurreccional. Y por otro decreto de ese mismo día licenciaba a la tropa de todas aquellas unidades cuyos cuadros de mando se hubieran alineado en contra del gobierno republicano. Con estas disposiciones se prescindió de un número respetable de fuerzas militares que hubieran resultado muy útiles en las primeras semanas de la guerra.

El gobierno de Casares, desbordado por la situación, dimite la tarde del 18 de julio. Un nuevo gobierno dirigido por Martínez del Barrio intenta hacer desistir a los sublevados intentando negociar con ellos, pero al no conseguirlo dimite también.

Es nombrado un nuevo gobierno a cargo de Giral, cuya primera disposición es armar a las milicias de los partidos del frente popular. 

La fuerza miliciana se componía de una serie de columnas que partían hacia los distintos frentes sin coordinación alguna obedeciendo tan solo las consignas de su organización política o sindical. En el Ministerio de la Guerra se creó, el 8 de agosto, la Inspección General de Milicias para intentar ordenar la situación caótica de las mismas, intentar coordinar sus esfuerzos y avituallarlas correctamente.

El 4 de septiembre dimite el gobierno de Giral y da paso a un gabinete dirigido por Largo Caballero, que además asume el ministerio de la guerra.

El hecho de que el alzamiento fuera dirigido por militares, junto con el sentimiento antimilitarista de las fuerzas de izquierda, y la falsa sensación de superioridad que cundió al reducir en ciudades importantes los focos de alzados miliares durante los primeros momentos, hizo que se desconfiara de los militares y que se pensara que un conjunto de fuerzas de milicianos revolucionarios sería suficiente para dominar el alzamiento y hacerse rápidamente con el control de la situación. Pero pronto, la realidad hizo ver que un conjunto de fuerzas de milicias no era suficiente para hacer frente a las columnas nacionales, que la guerra no era cosa de pocos días y que para poder vencer había que organizar un ejército disciplinado, instruido y un mando único que dirigiera todos los esfuerzos bélicos en un mismo propósito.

En el seno del gobierno y en el partido comunista se llegó pronto al convencimiento de que sin un ejército organizado y disciplinado, no se podía afrontar la guerra. Pero la militarización chocaba de frente con la ideología de las distintas organizaciones de izquierda que habían organizado sus milicias, y pretendían, cada una, de ellas llevar a cabo su propia revolución.

En octubre de 1936, el gobierno republicano inició el proceso de reorganizar sus fuerzas armadas sobre la base de las unidades y cuadros militares que habían permanecido leales, al tiempo que refundía las milicias en unidades regulares del nuevo ejército.

Para hacerlo poco a poco se pasó a los oficiales y clases de milicias a la escala activa del ejército. Se movilizó también a la quinta de 1932 a 1935, con lo cual los milicianos de dichas quintas se integraban directamente en el ejército.

Además para paliar también el rechazo a la reorganización en un ejército regular, el 16 de octubre, se creó la figura del comisario político que estaría presente en todas las unidades.

Como base de esta nueva organización, el 18 de octubre de 1936, se crearon las Brigadas Mixtas en base a cuatro batallones de infantería, junto con artillería, ingenieros, carros y blindados, caballería, sanidad. intendencia y transmisiones. De esta manera nacía el Ejército Popular Republicano.

La 1ª y 3ª Brigada Mixta entrarían en combate precipitadamente en la Batalla de Madrid, donde partidos y sindicatos movilizaron a todos sus miembros a alistarse al ejército.

Coincidiendo con el final del asalto a Madrid, para el mes de diciembre ya se hallaban en servicio quince brigadas, incluyendo las XI y XII Brigadas Internacionales.

Se estableció también un nuevo tipo de saludo con el puño cerrado y unas nuevas divisas de mando para de esta manera marcar diferencias con el anterior ejército regular.

A finales de noviembre se organizaron las Brigadas Mixtas en divisiones, y a finales de año se crearon cuerpos de ejército.

En la Batalla del Ebro, en 1938, el ejército republicano alcanzaría su nivel máximo de organización y su máxima operatividad.

Con excepción de algunos jefes milicianos, como Modesto o Lister, que se habían preparado en academias de Moscú, la mayoría de ellos adolecían de los conocimientos militares necesarios, lo cual condicionó siempre el desarrollo de las operaciones.

Durante los primeros meses, los soldados no recibían ropa ni armas o municiones suficientes, pero poco a poco se fue paliando la situación.

La uniformidad durante la Guerra Civil no fue excesivamente rígida, especialmente en el ejército republicano. Era habitual la incorporación de prendas de todo tipo para paliar la escasez de vestuario reglamentario, en especial prendas de abrigo.

Figura:

La figura es del catálogo de Miniaturas Beneito en 54mm. y representa un soldado del Ejército Popular de la República.

En este caso, lleva una uniformidad reglamentaria.Lleva en bandolera una manta o capote, práctica muy extendida en ambos bandos durante la guerra.

 


jueves, 1 de julio de 2021

Cabo de Infantería con capote-manta. Guerra Civil. 1936-39

El capote-manta fue una prenda de abrigo muy típica del Ejército Español.

Se oficializó su uso en el reglamento de 1926, aunque anteriormente era parte de la uniformidad de la Legión desde su fundación y su uso estaba muy extendido en el ejército de África. Su origen se remonta a las tropas que combatieron en las sucesivas guerras de independencia hispanoamericanas.

Era una prenda impermeable y bastante cómoda, que consistía en un rectángulo de paño con una abertura para la cabeza, a menudo con el cuello forrado piel de cordero. Incluía también capucha.

El capote-manta fue una de las prendas más características de la guerra civil. Era usado desde los generales hasta la tropa, usando los oficiales, generalmente, un modelo abierto por delante y forrado de paño blanco y con cuello de piel, mientras que la tropa utilizaba un modelo cerrado tipo poncho.

Llevaba el emblema de Cuerpo o Arma sobre un rombo a la altura del bolsillo izquierdo superior de la guerrera, aunque durante la Guerra Civil se colocó sobre un rectángulo e incluso directamente bordado sobre el capote. Justo encima de este rombo llevaban el distintivo de empleo.

Normalmente se llevaba por encima del equipo para protegerlo de la lluvia. Pero también era habitual que se colocara el correaje por encima lo que permitía más libertad de movimientos e incluso combatir con él.

Los tonos de la tela fueron muy variados durante la guerra, no faltando tonos pardos y grises, al ser confeccionados a partir de mantas.

Figura:

La figura, de 54mm., pertenece al catálogo de Mundiart referencia (NR-11) soldado de infantería con capote y manta 1936-1939.


Capote-manta Colección Legislativa del Ejército



martes, 29 de junio de 2021

Alférez provisional. Guerra Civil. 1938.

El empleo de alférez provisional fue creado en septiembre de 1936 por el decreto n.º 94 de la Junta de Defensa Nacional,​ como una solución a la escasez de oficiales en el seno del Ejército Nacional y para atender a la necesidad de nuevos oficiales para las unidades militares de nuevo cuño que iban surgiendo.

El general Orgaz fue el organizador de las academias de alféreces provisionales, aunque al parecer la idea habría surgido del general Emilio Mola.​ 

Aquellos que aspirasen a ser alféreces provisionales debían tener entre 20 y 30 años, ​y poseer el título de bachillerato. La media de edad fue de 21 años y en un 50% eran estudiantes universitarios. Además de la preparación militar, también recibían una formación política, religiosa y moral.

También se habilitó a los miembros del cuerpo de suboficiales para que ingresaran en las academias de alféreces provisionales.  También ingresarían muchos combatientes de las milicias falangistas y carlistas.

Se crearon diversas academias por toda la zona nacional, y a lo largo de la contienda salieron alrededor de 30.000 alféreces provisionales. De ellos 22.000 fueron de Infantería combatiente, lo que supone aproximadamente los dos tercios de la oficialidad de campaña, casi el completo de los mandos de sección, la mayor parte de los de compañía y algunos de batallón, o unidades similares en otras armas, aunque en menor escala.

Cerca de 3.000 morirían en combate. El primero, el alférez Escalera, cayó en el frente de Aragón el 5 de Octubre de 1.936, y el último, Alfonso de Churruca, cayó en la cabeza de puente de Toledo el 27 de Marzo de 1.939, víspera de la entrada en Madrid.

Tras el final de la guerra muchos de los alféreces provisionales abandonaron las armas y regresaron a la vida civil; otros continuaron la carrera militar, que en número de unos 8.000 alféreces tras la contienda se convirtieron en tenientes provisionales y otros 500 alféreces que se convirtieron en capitanes. En 1958 se constituyó en Madrid la Hermandad de Alféreces Provisionales.

Están registrados los hechos de 15 caballeros laureados y 363 medallas militares, lo cual es un porcentaje muy alto, ya que en total durante la guerra se concedieron un total de 71 laureadas y 1.214 medallas militares.

Hubo alféreces provisionales en todos los cuerpos y armas, y además en aviación y en la Armada. Su uniformidad era la del cuerpo al que pertenecía y el símbolo identificativo que empleaban y les caracterizaba era un «parche» negro sobre el que iba una estrella dorada de seis puntas.​

Figura:

La figura es de la marca El Infante en 54mm.

Lleva como prenda de cabeza el gorrillo cuartelero muy característico en el Ejército Nacional.

También lleva una cazadora de cuero, que fue una prenda que tuvo mucha aceptación entre la oficialidad.

El uso de polainas estuvo también muy extendido.













miércoles, 26 de agosto de 2015

Castillejos 1860. Historia de una bandera

A mediados del siglo XIX, las ciudades españolas de Ceuta y Melilla sufrían constantes agresiones por parte de los rifeños, alentadas por el Sultán de Marruecos. Ante esta situación, España decidió materializar la defensa de los límites de Ceuta mediante la construcción de una serie de fuertes como había sido pactado en el Convenio de Larache.

1860. Bandera del 2º batallón del Regimiento Córdoba nº 10.
(Recreación)
 
En agosto de 1859 un destacamento del ejército español, que daba protección a las obras de reparación del fortín de Santa Clara, fue atacado por los rifeños de Anyera, que destruyeron parte de las obras de fortificación y arrancaron y ultrajaron el escudo de España. Cuando la noticia llegó a la Península, una ola de indignación recorrió el país. El general O'Donnell exigió al sultán una reparación así como un castigo a los causantes de la afrenta, cosa que no se produjo. Finalmente el gobierno tomó la decisión de declarar la guerra a Marruecos, iniciándose así la Guerra de África que duraría 4 meses.

El ejército expedicionario español que partió de Algeciras, estaba compuesto por unos treinta y seis mil hombres, sesenta y cinco piezas de artillería y cuarenta y un navíos entre buques de vapor, de vela y lanchas. O'Donnell dividió las fuerzas en tres cuerpos de ejército en los que puso al frente a los generales Ramón de Echagüe (1º), Juan Zavala de la Puente (2º), y Antonio Ros de Olano (3º). También formaban parte del ejército expedicionario la División de Reserva bajo el mando del general Juan Prim y una división de caballería al mando de Felix Alcalá-Galiano.

Los objetivos fijados eran incrementar y asegurar el área de dominio de Ceuta, la toma de Tetuán y la ocupación del puerto de Tánger. El 17 de diciembre se iniciaron los combates por la columna mandada por Zabala que ocupó la Sierra de Bullones.  El día de Navidad los tres cuerpos de ejército habían consolidado sus posiciones y la defensa de Ceuta, y esperaban la orden de avanzar hacia Tetuán.

La División de Reserva del general Prim será la encargada de marchar en vanguardia y abrir camino.  El general con sus tropas penetran  en el valle de Castillejos avanzando decididamente, con el apoyo al flanco del general Zabala y el de la flota, que mantenía a las fuerzas enemigas alejadas de la costa.  Consigue llegar hasta el fondo del valle estableciéndose en las alturas que lo cierran. Pero pronto los moros inician continuos contraataques empeñando fuerzas muy superiores en número a las españolas. La lucha se recrudece en torno a la casa del Morabito.
Las líneas españolas empiezan a ceder ante la gran cantidad de fuerzas que contraatacan. Dos batallones del Córdoba pertenecientes al 2º cuerpo son enviados a reforzar a Prim. Al llegar dejan sus mochilas en la ladera de un montículo y entran en acción. Pero la continua llegada de fuerzas marroquíes hacen retroceder a las fuerzas españolas, quedando las mencionadas mochilas en campo contrario. La lucha continúa. El general Prim no deja de arengar e impulsar continuamente  a sus tropas, pero la línea española cede poco a poco, no consiguiendo frenar el empuje enemigo. Es el momento crítico de la batalla, cuando de repente, Prim ve ondear ante sus ojos la bandera nacional que lleva el abanderado del 2º batallón del Córdoba y tomándola en su mano gritó:
 
¡Soldados! Vosotros podéis abandonar esas mochilas, porque son vuestras; pero no podéis abandonar esta bandera porque es la de la patria. Yo voy a meterme con ella en las filas enemigas…. ¿Permitiréis que el estandarte de España caiga en poder de los moros? ¿Dejaréis morir solo a vuestro general?..... ¡Soldados!.... ¡Viva la reina![1].

Enarbolando la bandera se lanzó contra el enemigo. Al grito de ¡Viva nuestro General¡, los batallones del Córdoba siguen a Prim  y con renovados bríos consiguen frenar el empuje enemigo y hacerle retroceder. Instantes después,  llega el general Zabala con los batallones Arapiles, Saboya, León y Simancas de refuerzo. Las posiciones se han mantenido. Todavía habría un postrero asalto de los moros, que serían nuevamente rechazados. Sobre las 16:00 la división de Prim es relevada por la división Orozco. La victoria se había conseguido.

1860. General Prim en Castillejos.

Después se sucedieron otras victorias en Tetuán (4 de febrero de 1860) y Wad-Ras(23 de marzo de 1860).   Y tras un periodo de armisticio de 32 días, se firmó el Tratado de Wad-Ras en Tetuán el 26 de abril, por el que España ampliaba el territorio de Ceuta y Melilla y recibía el pequeño territorio de Santa Cruz de Mar Pequeña (Ifni) para establecer una pesquería, además, Marruecos pagaría una indemnización de guerra, y hasta que esta última se hiciera efectiva Tetuán era cedida a España.
Con la acción de la bandera el General Prim enardeció a las tropas para que dieran el empuje definitivo. La bandera es el símbolo de la Patria, sobre la que se jura defenderla y representa el espíritu y el prestigio de la unidad, y perderla frente al enemigo constituye un deshonor. Este tipo de acciones de defender la bandera hasta el último aliento para que no caiga en poder del enemigo, y de alentar a las tropas con la bandera y  son una constante en los ejércitos desde la época de los romanos con sus estandartes. En la historia de España cabe reseñar por ejemplo, que en los gloriosos tercios de los siglos XVI y XVII las "compañías o capitanías" también eran conocidas con el nombre de "banderas", ya que en torno a las mismas se organizaba el reclutamiento, y en combate ocupaban el centro de la formación agrupándose  los tercios en torno a ellas. Esta tradición es actualmente conservada por la Legión y la Brigada Paracaidista cuyos batallones son denominados banderas.

Estos hechos muestran el profundo sentimiento que une al soldado con su bandera, en la que proyecta su profundo amor a la patria y sobre la que ha jurado defenderla hasta la última gota de su sangre. 
 
LA BANDERA DEL 2ª BATALLÓN DEL REGIMIENTO CÓRDOBA nº 10.

La bandera protagonista de estos hechos, perteneciente al 2º batallón del Regimiento Córdoba nº 10, quedó en poder del propio general Prim, y después de su muerte, pasó a manos de sus descendientes.
Las banderas de las unidades militares de aquella época respondían al modelo de bandera nacional aprobado por el Real Decreto de 1843, es decir con los colores rojo y gualda, llevando en su centro el escudo de las armas reales sobre el aspa de Borgoña y con un lema alrededor en letras negras que expresaba el arma, el nombre y número del regimiento y del batallón.
 
El 24 de octubre del año 1984, Don Rafael Muñoz Areños, heredero legítimo del general Prim, donó la bandera original de la batalla de Castillejos a la Academia de Infantería en un emotivo y sencillo acto en el patio de la academia en el cual la bandera del 2º batallón de Regimiento Córdoba nº 10 fue recibida con todos los honores y ocupó un puesto en formación junto con la bandera de la Academia de Infantería, ambas portadas por dos alféreces cadetes del arma.

La bandera fue colocada en un cuadro y expuesta en el museo de la Academia.
Al cumplirse el II centenario del nacimiento de Juan Prim el Museo del Ejército organizó la exposición «Juan Prim y Prats, de soldado a Presidente» celebrada del 25 de noviembre del 2014 al 12 de abril del 2015. El Museo del Ejército con las exposiciones que realiza pretende el doble objetivo de conservar y difundir el patrimonio, y para llevarlo a cabo además de la difusión que se realiza con la propia  exposición, se han restaurado de cinco banderas relacionadas con la vida  del General Prim: la del Regimiento de Infantería Zamora, la primera unidad de fuerzas regulares a la que fue destinado durante la 1ª guerra carlista; la bandera del 1er Batallón del Regimiento de Infantería Albuera nº 26; una bandera marroquí que fue tomada en la batalla de Castillejos por el Cabo de Húsares de la Princesa Pedro Mur; otra bandera marroquí que ondeaba en la Alcazaba de Tetuán al ser conquistada; y, la más importante y destacada, la del 2º Batallón del Regimiento de Infantería Córdoba nº 10, que enarboló Prim en la batalla de los Castillejos, protagonista de este relato.

Actualmente la bandera restaurada preside la sala del General Prim del museo de la Academia de Infantería de Toledo dedicada a este insigne militar y político. La presencia de esta bandera, su significado y su historia constituyen una inspiración constante para todos los alumnos que se forman en la academia.
 
Bandera de 2º batallón del Regimiento Córdoba nº 10.
Batalla de Castillejos 1860.
Museo Academia Infantería.



[1] Pedro Antonio de Alarcón. “Diario de un testigo de la guerra de África”.  Editorial Gaspar y Roig. Madrid, 1859.

jueves, 29 de enero de 2015

Paracaidista alemán. Italia 1943

A finales de 1942 se ha empezado a formar la 2ª División Fallschirmjäger (FJD), creada sobre la base del 2º Regimiento (FJR 2), al que se sumarán los nuevos regimientos 6º y 7º. A primeros de febrero es puesta bajo el mando del recién ascendido General Ramcke, jefe de los paracaidistas del Africa Korps.

El 30 de abril la 7ª Flieger Division (División Aérea, formada por paracaidistas) pasa a ser la 1ª División Paracaidista, organizada como una división de infantería, integrando al nuevo FJR 4 junto con los antiguos FJR 1 y FJR 3.

En julio se ha constituido el XI Fliegerkorps formado con las dos divisiones paracaidistas bajo el mando del General Student.

El 11 de julio, al día siguiente de la invasión aliada de Sicilia, el FJR 3 de la primera división es transportado a Roma siendo lanzado el día 13 de julio en la planicie de Catania para integrarse en el Kampfgruppe Schmalz. El 17 de julio el FJR 4 con algunos apoyos llega para reforzar al sector este de Sicilia. Los alemanes no pueden parar el empuje de los aliados y van retirándose. El 17 de agosto todavía resisten en las inmediaciones de Messina. Poco después las tropas alemanas evacuarían Sicilia, habiendo sufrido los Fallschirmjäger grandes pérdidas.

El 25 de julio el XI Fliegerkorps al mando del general Student, se encontraba en Roma. Cuando el 8 de septiembre los italianos anuncian su rendición los alemanes desarman a las tropas italianas haciéndose con el control del norte y el centro de Italia.

La siguiente mañana el II/FJR 6 fue lanzado en Monterrotondo, al este de Roma para intentar capturar al Mando Supremo Italiano. La operación se ejecuta de forma brillante pero el Cuartel General (HQ), había sido evacuado poco antes.

El día después del desembarco de Salerno, el 9 de septiembre, el III/FJR 1 fue enviado a la zona con la división “Hermanngöring”para reducir la cabeza de desembarco. Pronto sería seguido por el I/FJR 3, el II/FJR 3 y la mayor parte del FJR 4.
 
El 12 de septiembre en una audaz operación dirigida por Otto Skorzeny, una compañía del batallón Lehr, I/ FJR 7, junto con comandos del 40 Waffen SS, desembarcan en planeadores en el gran Sasso y liberan a Mussolini.

Además otras unidades de la 2ª división participaron operaciones paracaidistas: el III FJR 7 participa en el asalto a la isla de Elba, y el I/FJR 2 salta en la isla de Leros en el Egeo.

Abandonada la zona de Salerno, el 19 de agosto, la 1ª FJD cubrió la retirada de las fuerzas alemanas.

El avance aliado continúa a través de Italia, pero son detenidos en la línea Gustav. En dicha línea, que cerraba el paso hacia Roma, despliegan en la zona de Montecassino los I y II/FJR 1 y el III/FJR 3. Aguantarán los envites aliados durante alrededor de 5 meses, escribiendo páginas de gloria en el historial de los Fallschirmjäger.

Al norte del área de Roma, en Perugia, es formada la 4ª División paracaidista, que fue la primera de estas unidades creadas hacia el final de la guerra con personal de otras unidades de la Luftwafe y nuevos reclutas. Estaba compuesta por los 10º, 11º y 12º Regimientos. Será enviada a intentar reducir la cabeza de playa formada por el desembarco aliado en Anzio, que había tenido lugar el 22 de enero de 1944 con intención de romper la línea Gustav. Más tarde, a mediados de mayo, una vez rota la línea de defensa alemana, esta división será la última unidad en abandonar Roma el 4 de junio.

A partir del otoño de 1944 la 1ª y la 4ª FJD combaten a los aliados intentando retardar su avance en la zona de Florencia y el paso de Futa. La siguiente línea de defensa alemana, será la línea Gótica desde el sudeste de Spezia, a lo largo de los Apeninos, hasta el sudeste de Rimini en donde también tomarán posiciones las divisiones paracaidistas. a finales de agosto se inicia el ataque a la línea Gótica, que es detenido hasta la primavera del año siguiente.

En abril del 1945 la 1ª y la 2ª FJD combaten en la zona de Bolonia en donde sufren una gran ofensiva aliada que les obliga a retirarse hacia el norte. Durante el paso del Po sufrirán grandes pérdidas. Finalmente el 2 de mayo las fuerzas alemanas en Italia se rinden a los aliados.

La campaña de Italia ha terminado.

Figura:

La figura es de la marca Andrea en 54mm, a la que se le ha sustituido la cabeza por una de Verlinden.

Está ambientada en algún lugar de Italia en 1943, con unas ruinas romanas. La base es de la marca Alambra.

LLeva un mono de salto (Splittermuster B Fallschirmschutzenbluse) de camuflaje tipo "splinter". Existieron varios modelos de camuflaje, como el "Tan and Water", que se alternaron con los monos de color verde.

El pantalón es un pantalón tropical en lugar del típico pantalón verde-gris.