martes, 13 de septiembre de 2022

Capitán de artillería. Guerra Civil 1937

 

Con el advenimiento de la II República se llevan a cabo una serie de reformas militares, entre las que destaca la supresión de las Regiones Militares y las Capitanías Generales que dan paso a ocho Divisiones Orgánicas.

El 18 de julio de 1936, la artillería del ejército español se organizaba entre dichas Divisiones Orgánicas. La Artillería de una División Orgánica se organizaba en una Brigada con dos Regimientos, uno de cañones (en general, el Schneider 75/22) y otro de obuses (Vickers 105/22, con el Schneider 105/11 en las unidades de montaña). Cada Regimiento tenía tres Grupos, organizados a tres Baterías de cuatro piezas, con un total de 36 piezas por Regimiento, y 72 en el total de la División

En total había 16 Regimientos ligeros, 4 Regimientos pesados, 4 Regimientos de Costa, 2 Regimientos de Montaña, 1 Regimiento a Caballo, 2 agrupaciones africanas, grupos mixtos en Tenerife, Gran Canaria y Mallorca, 2 grupos de Defensa Contra Aeronaves, 3 grupos de información, 1 grupo de Montaña independiente.

En el bando nacional quedaron 10 Regimientos ligeros, ,2 Pesados, 1 de Montaña, 2 Regimientos de Costa, 1 grupo DCA, 1 grupo de información, las 2 agrupaciones africanas, y los tres grupos Mixtos de las Islas.

La doctrina de empleo de la artillería estaba un poco anticuada en España en esta época, ya que no se habían incorporado los nuevos procedimientos desarrollados durante la I Guerra Mundial, por un lado por la falta de medios y recursos económicos, y por otro porque la idiosincrasia de la Guerra de África, en la que estábamos a menudo inmersos, no lo requería.

Al iniciarse la guerra el bando nacional se organizan columnas interarmas con dos o tres batallones y alguna batería de artillería de apoyo, siguiendo el mismo esquema que se venía empleando en las guerras de África, lo que le da buen resultado ante un enemigo que no presenta una buena organización, ni preparación y al que se enfrenta casi siempre en campo abierto. Pero cuando estas columnas chocan con un enemigo más organizado y apoyando su defensa en un núcleo urbano de grandes dimensiones como Madrid, no pueden imponerse.

A partir de la batalla de Madrid se inicia una reorganización de los ejércitos de ambos contendientes. El ejército republicano opta por una organización basada en las Brigadas Mixtas que debían contar con un grupo de artillería de apoyo, pero que en la mayoría de los casos no pasó de entidad batería, lo que unido a la falta de mandos y de tropa cualificada hizo que nunca se contara con una masa de artillería suficiente, ni eficiente, para el desarrollo de las operaciones. Por ello centralizaba habitualmente el control de la artillería a niveles Ejército y Cuerpo de Ejército.

En el bando nacional se opta por una organización basada en divisiones con dos grupos de artillería, normalmente, más luego los apoyos correspondientes de Ejército y Cuerpo de Ejército.

Ambos bandos cuando planeaban las operaciones establecían una organización operativa de la artillería que se adecuaba a las necesidades y a la artillería disponible en el momento.

El desarrollo de la guerra lleva a enfrentamientos de cada vez mayor envergadura con un mayor y más adecuado empleo de la artillería cuyo culmen sería la batalla del Ebro, aunque por las características propias de nuestra guerra civil no se llegaría a masas de artillería tan grandes como en la Primera Guerra Mundial.

En cuanto a la uniformidad de los artilleros del bando nacional sigue las mismas pautas que el resto del ejército, destacando el parche romboidal del pecho con el distintivo de artillería y la galleta con las divisas con los colores rojo y negro asignados a la artillería.


Figura:

La figura es una transformación de un oficial italiano de la 2ª GM de la marca Alpine Miniaturas de escala 1/35.

Se le ha añadido una cabeza adecuada, adaptado el uniforme y puesto los parches con las divisas de capitán provisional encima del bolsillo y el distintivo de artillería sobre el bolsillo.

El oficial lleva un pantalón de color beige, muy utilizado por la oficialidad del bando nacional, y una sahariana caqui, tipo italiana.



domingo, 14 de noviembre de 2021

Paracaidista alemán. Batalla de las Ardenas 1944.

La ofensiva alemana de las Ardenas fue un intento de romper el frente aliado en dos, tomando Amberes,  embolsando y destruyendo cuatro ejércitos aliados, para forzar a los aliados occidentales a negociar un tratado de paz, y así enfrentarse únicamente al enemigo soviético.

La ofensiva fue planeada con el mayor de los secretos, minimizando el tráfico de radio y moviendo tropas al amparo de la oscuridad.

La sorpresa fue prácticamente completa contra una zona débilmente defendida de la línea aliada, aprovechando un tiempo intensamente nublado, lo que dejaba en tierra a las fuerzas aéreas de los aliados.

La gran resistencia ofrecida, particularmente alrededor de la ciudad clave de Bastoña, con un terreno que favorecía a los defensores, retrasó el avance alemán. Los refuerzos aliados, incluyendo al Tercer Ejército del general Patton, y las mejora de las condiciones meteorológicas, que permitió ataques aéreos sobre las fuerzas alemanas y sus líneas de abastecimiento, sellaron el fracaso de la ofensiva. 

Fueron organizados cuatro ejércitos para la operación, que tomarían tres direcciones de ataque.

El primero fue el 6.º Ejército Panzer, bajo el mando del general de las SS Sepp Dietrich. Este ejército, incluía a la formación más veterana y experimentada de las Waffen-SS, la 1.ª División Leibstandarte SS Adolf Hitler, así como la 12.ª SS División Panzer Hitlerjugend, la 3ª División Fallschirmjaeger, la 150ª Brigada Panzer Especial y las 12ª y 227ª Divisiones Volksgrenadier; el II Cuerpo SS Panzer con la 2ª División SS Panzer «Das Reich» y la 9ª División SS Panzer «Hohenstaufen»; y el LXVII Cuerpo con las 246ª, 272ª y 326ª Divisiones Volksgrenadier. El 6.º Ejército Panzer llevaría a cabo el ataque más septentrional, y se le confiaba el principal objetivo de la ofensiva, tomar Amberes. 

El 5.º Ejército Panzer mandado por el general Hasso von Manteuffel llevaría el ataque por el eje central con el objetivo de tomar Bruselas. 

El 7.º Ejército, al mando del general Erich Brandenberger, llevaría la línea de ataque más meridional, con la misión de proteger el flanco sur. Este ejército estaba formado con el LIII Cuerpo integrado por las 9ª y 15ª Divisiones Volksgrenadier y la Brigada de Granaderos Führer; el LXXX Cuerpo con las 212ª, 276ª y 340ª Divisiones Volksgrenadier; y el LXXXV Cuerpo con la 5ª División Fallschirmjaeger las 79ª y 352ª Divisiones Volskgrenadier, que al ser solo cuatro divisiones de infantería, sin fuerzas blindadas a gran escala, progresaron poco a lo largo de la batalla. 

El cuarto, en un papel secundario, fue el 15.º Ejército, al mando del general Gustav-Adolf von Zangen, que estaba situado en el extremo norte del campo de batalla de las Ardenas y tenía la tarea de retener a las fuerzas estadounidenses en ese lugar, con la posibilidad de lanzar su propio ataque si se daban condiciones favorables. 

Las divisiones Fallschirmjaeger se emplearon como infantería convencional en esta batalla, estando algunas de sus unidades equipadas con uniformes y equipos estándar de infantería alemana o de la Luftwaffe.

Cómo parte de la ofensiva se llevo a cabo una única operación puramente paracaidista, la operación "Stöser". Un Kampfgruppe de unos 1.200 hombres creado para la ocasión al mando von deer Heydte, héroe del asalto a Creta, saltó tras las líneas enemigas en un lanzamiento nocturno, con la misión de tomar y retener el cruce "Baraque Michel" hasta la llegada de la 12.ª División Panzer de las SS. Pero se planeó muy precipitadamente, y  la falta de preparación de las tropas y de los pilotos, junto con las malas condiciones meteorológicas, hicieron que solo una muy pequeña fracción de la fuerza se reagrupara cerca de la zona prevista sin capacidad para cumplir la misión, por lo que se retiraron combatiendo hasta sus propias líneas.


Figura:

La figura de 54mm., pertenece al catálogo de miniaturas Andrea referencia S5F29, "Fallschirmjager (ARDENAS 1.944)".

Se ha mencionado en la reseña que algunas unidades paracaidistas en esta operación estaban equipadas con material y equipo de infantería clásica y de la Luftwaffe y no el habitual de los paracaidistas, como es el caso de la figura que nos ocupa.

El paracaidista lleva un chaquetón de invierno y encima un bluson de camuflaje de la Luftwaffe.

La viñeta está ambientada en una localidad de la zona de las Ardenas.



LA BATALLA DE LAS ARDENAS





martes, 9 de noviembre de 2021

Cadete de Infantería. Asedio al Alcázar de Toledo. Guerra Civil.1936

El precursor de la Academia de Infantería fue el Colegio de Infantería instaurado en Toledo en 1850.

En 1875 se establece en el Alcázar de Toledo la Academia de Infantería.

En 1882 se crea la Academia General Militar en el propio Alcázar y absorbe a la de Infantería, volviendo a restablecerse en 1893 al disolverse aquella.

En 1927 se crea nuevamente la Academia General Militar y se establece en la ciudad de Zaragoza, convirtiéndose la Academia de Infantería en Academia de Aplicación de Infantería.

Con las reformas de Azaña de 1931 se vuelve a disolver la General fusionándose las de varias armas en la nueva Academia de Infantería, Caballería e Intendencia con sede nuevamente en el Alcázar de Toledo.

En el año 1936, la guarnición de Toledo pertenecía a la 1ª División Orgánica (Madrid), siendo el gobernador militar el Coronel más antiguo de la plaza, que era el Coronel Moscardó, director de la Escuela Central de Gimnasia. La guarnición se componía de la Academia de Infantería, Caballería e Intendencia, la  Escuela Central de Gimnasia, la caja de reclutas nº3, la Fábrica Nacional de Armas, el servicio de farmacia, el servicio de intervención y el colegio de Huérfanos de M.ª Cristina, lo que ascendía a unos 500 hombres, de los cuales más de la mitad se encontraban de permiso en el mes de julio.

La Guardia Civil de la provincia pertenecía al II Tercio y se componía de dos compañías en Toledo, una en Ocaña y otra en Talavera, mientras que la Guardia de Asalto solo disponía de una compañía en la ciudad.

El Coronel Moscardó después de dar largas para no enviar a Madrid el armamento y sobre todo la munición de la Fabrica Nacional de Armas declarará el estado de Guerra en la ciudad el 21 de julio. Esa misma tarde llegará una columna desde Madrid al mando del General Riquelme con dos compañías de Infantería, Guardias de Asalto y milicianos sindicalistas con unos 1500 efectivos y se inician las hostilidades.

El Coronel Moscardó había establecido una defensa perimétrica por la ciudad, pero el 22 se ve obligado a replegar a todas sus fuerzas sobre el Alcázar, a donde también se estaba concentrando la Guardia Civil de la provincia. Ese día se inicia el asedio sobre el alcázar que aguantará 68 días hasta su liberación el 27 de septiembre por las fuerzas del general Varela, soportando incesantes bombardeos, disparos continuados de cañón, la explosión de 3 minas y numerosos asaltos.

Al inicio del asedio el Alcázar albergaba 1759 personas de las cuales 1085 pertenecían al Ejercito y cuerpos de seguridad, que incluían 631 guardias civiles y 22 guardias de asalto, y también 674 civiles, de los cuales 106 se alistaron. Entre las fuerzas del Ejército había unos pocos cadetes que se habían incorporado del permiso por la gravedad de los sucesos que acontecían y participaron activamente en su defensa.

Los cadetes llevaban un uniforme gris y sobre este los cordones rojos que caracterizaban a los alumnos.

Figura:

La figura pertenece al catálogo de "el Viejo Dragón", en 65mm. referencia TGC-24.

Lleva el uniforme gris de cadete de primero con los cordones rojos.

La base son unas ruinas antiguas de la marca Alhambra Models.

Composición fotográfica con las ruinas del Alcázar 


domingo, 11 de julio de 2021

General Millán Astray. Fundador de la Legión.


José Millán-Astray nació en La Coruña el 5 de julio de 1879.

Ingresó el 30 de agosto de 1894 en la Academia de Infantería de Toledo, donde siguió el programa de estudios abreviado dispuesto por el Gobierno para atender las necesidades de oficiales de los conflictos de Ultramar (Cuba y Filipinas), graduándose con apenas diecisiete años como teniente segundo y sirviendo después en el regimiento de infantería Asturias nº 31 Madrid. El 1 de septiembre de 1896 ingresó en la Escuela Superior de Guerra, en la que interrumpió sus estudios para incorporarse como voluntario a un batallón expedicionario que zarpa para Filipinas. Durante su estancia en las islas se distingue por su valor, especialmente por su actuación en la defensa, con 17 años, de la población de San Rafael con treinta hombres contra un número muy superior de rebeldes tagalos, hecho que le vale la Cruz de Orden militar de María Cristina.

A su regreso a España reingresó en la Escuela de Guerra, donde obtuvo el Diploma del Estado Mayor.

Tuvo la idea de crear un cuerpo de voluntarios extranjeros a semejanza de la Legión Extranjera Francesa, y fue a Argelia a estudiar in situ el funcionamiento de dicho cuerpo del ejército francés. El ministro de la Guerra general José Villalba Riquelme manda fundar la Legión por orden del 28 de enero de 1920 con el nombre de Tercio de Extranjeros, nombrado como su primer jefe al teniente coronel Millán-Astray. El entonces comandante Francisco Franco fue el jefe de la Primera Bandera y su lugarteniente.

Durante la guerra de Marruecos sufrió cuatro graves heridas:

·   La primera se produjo el 17 de septiembre de 1921 en el barranco de Amadí, donde es herido en el pecho cuando estaba dando órdenes para la toma de Nador.
 
·   La segunda el 10 de enero de 1922 después del combate de Draa-el Asef, donde se estableció el "bloqueo Gómez Arteche". Al ser relevado por el teniente coronel González Tablas fue herido en una pierna mientras se retiraba.
 
·  La tercera sucedió el 26 de octubre de 1924 cuando, ascendido a coronel y camino del Fondak de Ain Yedida para tomar el mando de la "columna R´gaiga", encontró la carretera cortada por el fuego enemigo. Cuando se aproximó a primera línea para arengar a los soldados del Batallón de Burgos recibió un disparo que le destrozó el brazo izquierdo. Dicho brazo le fue posteriormente amputado al habérsele diagnosticado gangrena.
 
·  La cuarta herida la sufrió el 4 de marzo de 1926 cuando se encontraba al mando de una columna, entabló combate con el enemigo y consiguió tomar "Loma Redonda", dando orden de fortificarla. Mientras examinaba los primeros puestos recibió un disparo en el rostro que le destrozó el ojo derecho y le produjo desgarros en el maxilar y en la mejilla izquierda. A causa de esta herida perdió dicho ojo y sufriría de vértigo durante el resto de su vida cada vez que giraba la cabeza.

Durante la Guerra Civil Española tuvo un papel secundario siendo nombrado jefe de la Oficina de Prensa y Propaganda, fundando en 1937 Radio Nacional de España.

Tras el final de la contienda Millán-Astray, dirigió el Cuerpo de Mutilados.

Fallece a los setenta y cuatro años de edad, el 1 de enero de 1954, en su domicilio de Madrid.

Figura:

La figura, de 65mm., pertenece al catálogo de “El Viejo Dragón”, referencia TGC-07

Millán-Astray lleva guerrera con las divisas de general y fajín rojo de su empleo, pero también lleva las de coronel, como coronel honorífico de la Legión por ser su fundador. 

Luce en el pecho la medalla militar individual y lleva el distintivo de permanencia en la Legión, y en la manga izquierda se pueden apreciar los distintivos de sus cuatro heridas de guerra.

lunes, 5 de julio de 2021

Soldado de Infantería del Ejército Popular de la República. 1937

La tarde del 17 de julio por  se produce el alzamiento en las guarniciones de África y el día 18 se va extendiendo por toda la península. En los momentos iniciales el Gobierno de Casares Quiroga intentó desbaratar el pronunciamiento destituyendo a los generales sospechosos y sustituyéndolos por generales de confianza, pero no da resultado.

A los partidos y sindicatos de izquierda estas disposiciones iniciales les parecieron insuficientes y extendieron la proclama de “armas para el pueblo”, pidiendo que se armara de inmediato a las milicias socialistas y comunistas y a los afiliados a sindicatos, en un proceso de identificación del pueblo con los frente-popularistas. Pretendían aplastar la sublevación e iniciar al mismo tiempo su revolución, cuyo primer capítulo fallido había tenido lugar en  octubre de 1934.

En Asturias y León se da orden de armar a las milicias. En Madrid el Teniente Coronel Gil, Jefe del Parque de Artillería, desoyendo las órdenes recibidas reparte armas entre las milicias de izquierda.

Por un decreto del 18 de julio de 1936, el gobierno de Casares disolvió todas aquellas unidades militares que habían tomado parte en el movimiento insurreccional. Y por otro decreto de ese mismo día licenciaba a la tropa de todas aquellas unidades cuyos cuadros de mando se hubieran alineado en contra del gobierno republicano. Con estas disposiciones se prescindió de un número respetable de fuerzas militares que hubieran resultado muy útiles en las primeras semanas de la guerra.

El gobierno de Casares, desbordado por la situación, dimite la tarde del 18 de julio. Un nuevo gobierno dirigido por Martínez del Barrio intenta hacer desistir a los sublevados intentando negociar con ellos, pero al no conseguirlo dimite también.

Es nombrado un nuevo gobierno a cargo de Giral, cuya primera disposición es armar a las milicias de los partidos del frente popular. 

La fuerza miliciana se componía de una serie de columnas que partían hacia los distintos frentes sin coordinación alguna obedeciendo tan solo las consignas de su organización política o sindical. En el Ministerio de la Guerra se creó, el 8 de agosto, la Inspección General de Milicias para intentar ordenar la situación caótica de las mismas, intentar coordinar sus esfuerzos y avituallarlas correctamente.

El 4 de septiembre dimite el gobierno de Giral y da paso a un gabinete dirigido por Largo Caballero, que además asume el ministerio de la guerra.

El hecho de que el alzamiento fuera dirigido por militares, junto con el sentimiento antimilitarista de las fuerzas de izquierda, y la falsa sensación de superioridad que cundió al reducir en ciudades importantes los focos de alzados miliares durante los primeros momentos, hizo que se desconfiara de los militares y que se pensara que un conjunto de fuerzas de milicianos revolucionarios sería suficiente para dominar el alzamiento y hacerse rápidamente con el control de la situación. Pero pronto, la realidad hizo ver que un conjunto de fuerzas de milicias no era suficiente para hacer frente a las columnas nacionales, que la guerra no era cosa de pocos días y que para poder vencer había que organizar un ejército disciplinado, instruido y un mando único que dirigiera todos los esfuerzos bélicos en un mismo propósito.

En el seno del gobierno y en el partido comunista se llegó pronto al convencimiento de que sin un ejército organizado y disciplinado, no se podía afrontar la guerra. Pero la militarización chocaba de frente con la ideología de las distintas organizaciones de izquierda que habían organizado sus milicias, y pretendían, cada una, de ellas llevar a cabo su propia revolución.

En octubre de 1936, el gobierno republicano inició el proceso de reorganizar sus fuerzas armadas sobre la base de las unidades y cuadros militares que habían permanecido leales, al tiempo que refundía las milicias en unidades regulares del nuevo ejército.

Para hacerlo poco a poco se pasó a los oficiales y clases de milicias a la escala activa del ejército. Se movilizó también a la quinta de 1932 a 1935, con lo cual los milicianos de dichas quintas se integraban directamente en el ejército.

Además para paliar también el rechazo a la reorganización en un ejército regular, el 16 de octubre, se creó la figura del comisario político que estaría presente en todas las unidades.

Como base de esta nueva organización, el 18 de octubre de 1936, se crearon las Brigadas Mixtas en base a cuatro batallones de infantería, junto con artillería, ingenieros, carros y blindados, caballería, sanidad. intendencia y transmisiones. De esta manera nacía el Ejército Popular Republicano.

La 1ª y 3ª Brigada Mixta entrarían en combate precipitadamente en la Batalla de Madrid, donde partidos y sindicatos movilizaron a todos sus miembros a alistarse al ejército.

Coincidiendo con el final del asalto a Madrid, para el mes de diciembre ya se hallaban en servicio quince brigadas, incluyendo las XI y XII Brigadas Internacionales.

Se estableció también un nuevo tipo de saludo con el puño cerrado y unas nuevas divisas de mando para de esta manera marcar diferencias con el anterior ejército regular.

A finales de noviembre se organizaron las Brigadas Mixtas en divisiones, y a finales de año se crearon cuerpos de ejército.

En la Batalla del Ebro, en 1938, el ejército republicano alcanzaría su nivel máximo de organización y su máxima operatividad.

Con excepción de algunos jefes milicianos, como Modesto o Lister, que se habían preparado en academias de Moscú, la mayoría de ellos adolecían de los conocimientos militares necesarios, lo cual condicionó siempre el desarrollo de las operaciones.

Durante los primeros meses, los soldados no recibían ropa ni armas o municiones suficientes, pero poco a poco se fue paliando la situación.

La uniformidad durante la Guerra Civil no fue excesivamente rígida, especialmente en el ejército republicano. Era habitual la incorporación de prendas de todo tipo para paliar la escasez de vestuario reglamentario, en especial prendas de abrigo.

Figura:

La figura es del catálogo de Miniaturas Beneito en 54mm. y representa un soldado del Ejército Popular de la República.

En este caso, lleva una uniformidad reglamentaria.Lleva en bandolera una manta o capote, práctica muy extendida en ambos bandos durante la guerra.